AMIGAS ROBADAS Y LA DISEÑADORA DE VESTUARIO

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Este es un blog que se inicio con dos amigas robadas; Rosana Espino y Eugenia Prado. Y que siguió con una ganada: Florencia Smiths

Tuesday, August 30, 2011

¿GOZA EL PATRIARCADO DE BUENA SALUD?






    En el año 1996, las feministas italianas de la Librería de las Mujeres de Milán, anunciaron al mundo el fin del patriarcado: El patriarcado ha terminado
El patriarcado ha terminado, ya no tiene crédito femenino y ha terminado
.    Siguiendo la senda de la postmodernidad, era bueno pensar que no solo el sujeto había muerto, sino también los sujetos Alfa, es decir, los comandantes del sistema sexo-género que nos rige.  Del otro extremo de Europa, Celia Amorós, la filósofa del Feminismo de la Igualdad, nos aclaraba que este secular sistema no es una esencia, sino un sistema metaestable de dominación, que se perpetúa, adaptándose continuamente a los cambios históricos, políticos y sociales, que los movimientos ciudadanos pretenden imponerle. Es decir, el sistema sexo-género se beneficia de un fenómeno de resiliencia espontáneo y/o quizás deliberado, por el cual los grupos hegemónicos pueden reestablecerse en su lugar de poder cuando se les mueve el piso,

     El primer abismo del patriarcado tradicional de nuestra historia occidental reciente, lo generó la guillotina de finales del siglo XVIII. Dios dejó de proteger a los patriarcas y los hijos/as se rebelaron sembrando el terror para terminar con ellos. Nuevo escenario: la fratría (los cachorros de patriarca), toman el poder y sutilmente reviven en clave moderna, el rol del pater familias. Las mujeres, a pesar de haber luchado codo a codo con los hombres para conseguir la democracia, tanto en la Revolución francesa de 1789, como en la primavera de los pueblos de 1848 y en la Comuna de Paris de 1871, luego de conseguida la meta, son destinadas a una misión excelsa y tramposa: la maternidad. Este advenimiento de la democracia que define a la Modernidad de Occidente, se constituyó en el modelo más sutilmente contradictorio para perpetuar la dominación masculina del nuevo sistema.

    Empecemos en foja cero. Llamamos Patriarcado a un sistema hegemónico en el que predominan los varones en lugares de poder político, económico, jurídico, religioso y en las instituciones que los vehiculan, incluyendo la familia y las instituciones educacionales. A nivel de nuestras sociedades, cabe considerar la definición de las feministas norteamericanas acerca de la elite masculina WASP (White Anglosaxon Protestant[1]) como el pináculo de la jerarquía comunitaria. Como consecuencia, los colectivos de mujeres, de  jóvenes de ambos sexos, y de varones que no gozan de las categorías mencionadas,   constituyen la subalternidad. Asociado con el capitalismo,  (resiliente por excelencia), el Patriarcado Neo-liberal subordina a la clase trabajadora (hombres y mujeres) y, simbólicamente y materialmente, a la clase media, en la cual la mayoría de los varones  observan admirados el modelo del ganador. En nuestro país las élites masculinas a la cabeza del sistema, pese a su apariencia no anglosajona, se identifican con las características dominantes y logran proyectar el espejismo del éxito a la población, si juzgamos por el alto porcentaje que obtuvo el actual gobierno en las recientes elecciones.

         Sin embargo, a nivel global, ¿podríamos pensar que en este año 2011 se está escribiendo la Crónica de una muerte anunciada que profetizaran las feministas italianas?  A lo ancho del planeta, los varones jóvenes y/o subalternos, las mujeres y los hombres excluidos de las élites dominantes, se levantan en una rebeldía con causa: en Egipto, Siria, Libia, España e Inglaterra. El repudio al sistema es el rechazo a los varones/barones que están por encima del bien y del mal forjando modos de vida cada vez más tortuosos. Léase, además de los viejos dictadores, aquellos Yuppie que sobreviven gracias a estimulantes de todo tipo y manejan la bolsa de valores como si fuera un juego de taca-taca. Burbujas crediticias, ilusiones consumistas, caminos de endeudamiento sin retorno, se transforman en el común denominador de los países desarrollados y en vías de desarrollo. Formas de dominación más violentas, las observamos en lo que se puede llamar patriarcados de coerción, para diferenciarlos de los nuestros, que serían patriarcados de consentimiento, según señala la filósofa feminista Alicia Puleo.

        ¿Y en Chile, qué? Un débil rayo de paridad entre los sexos, cruzó nuestro universo en el pasado gobierno. Pero, María Música delató el poder hegemónico encubierto y vestido con faldas, que fue víctima de su vaso de agua. Hoy no es agua la que se expulsa de los carros de la policía como respuesta a la multiplicación de la protesta, sino un gas bastante venenoso que perdura en el ambiente para recordarnos que la letra con sangre, entra. Más o menos articulados con la letra y la palabra, los varones de cuello y corbata, figuran en los medios de comunicación pretendiendo seguridad y cordura: ordenan y mandan. Solo que, en la actual coyuntura internacional, las hojas de los árboles –que se suicidan en Otoño y renacen en primavera- ya no pueden estar bajo su control. Los y las jóvenes, encarnando el mandato de la Librería de Mujeres de Milán, no solo desafían al Patriarcado, sino que lo desprecian desde la mayor de las desconfianzas. Parecería que junto a las mujeres que perdieron credibilidad en el sistema, como indican las feministas de la Diferencia, los jóvenes piden, ni más ni menos, el cambio de una Constitución establecida durante un gobierno paradigmáticamente patriarcal, aquel de la dictadura que asoló nuestro país.

      Cuando observamos el trajín de la movilización colectiva, la primera impresión que recibimos es la equidad de género y el albor de un cambio en el sistema sexo-género. Vemos a las madres y padres acompañando a sus hijos/as; vemos hombres y mujeres, jóvenes y maduros/as, “luchar codo a codo”, creativamente; vemos a muchachas y muchachos participar en igualdad de condiciones en los propósitos de la protesta, en las huelgas de hambre, en las tomas de las escuelas, en las marchas. Pero, nos preguntamos, ¿será este movimiento como tantos otros en los cuales las mujeres participaron activamente con los varones, para luego quedarse nuevamente excluidas de los lugares de poder, a partir de la  revitalización del Sistema Patriarcal?  Con la admiración y repudio de la figura carismática de Camila ¿no estaremos frente al tan conocido discurso de la excelencia? Ya se sabe, excepciones de excelencia en el colectivo de mujeres, como lo fuera Bachelet y como lo es Camila, se traduce, en discurso patriarcal, en confirmación a la regla de “la inferioridad femenina”. Mujeres carismáticas a las que el sistema permite destacarse, quedan subsumidas por una estrategia secular que refuerza la excelencia como excepción. Sin duda, ellas pasan a la historia. Desde Olimpe de Gouges, hasta nuestros días: quien recibe las peores amenazas de los varones más recalcitrantes, es precisamente Camila y no los dirigentes hombres que emiten declaraciones similares  Un síntoma que, por pequeño que parezca, unido a la complicidad de una WASP a quien se le escapa el decir tan vergonzante de aquello de la perra y la leva, nos indica que el Patriarcado goza en nuestro país, de muy buena salud.

          Para ciertas feministas, el término Patriarcado parece obsoleto y poco elegante. Revivirlo, nos arriesga a parecer ignorantes de la post-modernidad y anquilosadas en el discurso ilustrado. En nuestro medio, en el cual el eufemismo es la tónica por excelencia, resulta mejor y políticamente más correcto usar el término de Sistema Sexo-Género. En nuestras aulas, cabe el matiz. Pero, sin denostar el concepto de Gayle Rubin, este eufemismo puede encubrir lo que realmente sucede en el discurso país, cuando analizamos lo que muestran los medios de comunicación. Basta un momento de noticiarios nacionales para que el término Patriarcado vuelva al imaginario. Basta ver cómo en los programas políticos y de comentarios de la actualidad, las invitadas mujeres son una excepción. Basta ver cómo se halagan las cualidades físicas de Camila, antes que celebrar la articulación de su discurso.  

        Las feministas de la diferencia italiana, se equivocaban. Aún hoy, el Patriarcado Neoliberal goza de buena salud. La teoría del Sistema Dual de Heidi Hartmann de los ochenta, sigue absolutamente vigente en nuestra realidad: neoliberalismo capitalista y dominación patriarcal parecen tener un maridaje eterno y fiel. Esta unión apasionada, persiste detrás de los fines de lucro del sistema educacional chileno, incluso al margen de la ley. Amantazgo vox populi que da cuenta del doble estándar al que estamos acostumbrados/as del proceder de la clase hegemónica chilena. Sistema dual que tiene por consecuencia una doble opresión que viven, no solo las mujeres, sino todos los sujetos subalternos, léase, fruto de la mala distribución económica, del sistema perverso de endeudamiento tanto para el exceso de consumo como para el acceso a la educación, y de la exclusión de las fuerzas sociales de la sociedad civil en las decisiones del país.

        Curiosamente, una de las principales marchas de la protesta estudiantil chilena sucedió un 14 de julio en este año 2011. Pero los/as jóvenes no se tomaron la Bastilla, porque está muy bien resguardada por los intereses neo-liberales y por el discurso demagógico del Gobierno que juega a los descuentos y a la negación. Pero, en todo caso, los y las subalternos/as que siguen marchando en una coyuntura que podríamos llamar re-estructurante y quizás constituyente del destino socio político de nuestro país, han abierto una ventana a un espectáculo patético de nudismo del sistema. Nudismo que muestra sin pudor el triunfo del lucro por sobre el interés público, la alianza perversa entre Estado y Bancos para desbancar a las precarias economías familiares construyendo el espejismo de un futuro mejor para sus hijos, y, por último, una forma de gobernar demagógica, autoritaria y arrogante, que desafía al 80% de la ciudadanía que la rechaza.

         Como feministas, nos podemos debatir entre subirnos al carro de la sutil filosofía de la Diferencia que maneja hilos de pensamiento como telas de araña propiciando una visión más bien romántica del triunfo femenino, o quedarnos en el terreno seguro, escueto y austero de la constatación cotidiana de la perspectiva del feminismo de la Igualdad.         Cierto es que el Patriarcado no goza de tan buena salud. Si está agonizando, habrá que pensar que es una agonía secular. ¿Pero si regenera su cuerpo como los lagartos? ¿Si cambia de color como los camaleones? ¿Una y otra vez? En nuestro país, y a nivel global, asistimos a un nuevo intento de debilitar la hegemonía patriarcal, el que, sin embargo, se arriesga con quedar solo en eso. En un intento. La fuerza de la resiliencia, del Patriarcado metaestable ¿tomará la delantera con nuevos subterfugios y gracias al cansancio de los subalternos?

      El grupo hegemónico de varones (y algunas seguidoras) no puede vivir sin el grupo de subalternos. Como nos enseñó De Beauvoir: el uno no vive sin el otro. De modo que no resulta posible una horizontalidad sustantiva en los diálogos, ni en los logros. Quizás, no se está escribiendo la crónica de una muerte anunciada, sino que se trata solo de un repliegue de lo que se llama, en toda legitimidad, Patriarcado Neoliberal. ¿Repliegue que precede a una nueva estabilidad? Algunas concesiones harán las élites para que se cumpla el decir de “entre más se cambia, más se vuelve a lo mismo”. Aplacar con promesas, que se dilaten  en arenas partidarias, pretenderán distraer la atención de los fines últimos que la movilización pretende. Sin embargo, la Historia y la Filosofía Política recogerán esta coyuntura como un hito importante para el debilitamiento del Sistema Dual. La representación de otros sujetos, o sujetos otros empoderados, con palabra y proyecto, quedará en la memoria tanto de adultos como de jóvenes. Tanto de las élites como de los ciudadanos corrientes.
   
     Mientras tanto, mientras constatamos cotidianamente la metaestabilidad del sistema patriarcal / neoliberal, mientras somos testigos de la represión y la violencia que manejan las autoridades, en algún rincón o resquicio de nuestro deseo, se aloja aún la profecía de las mujeres feministas de Milán: ¿estaremos ante el principio del fin del patriarcado, o al menos ante una vuelta de espiral que lo debilite? La Historia por venir nos lo dirá.


Pilar Errázuriz
Agosto, 2011
                                                           
   








[1] WASP: Blancos, anglosajones y protestantes. En nuestra realidad se puede hablar de hombres con poder económico y social, heterosexuales y que encarnan los valores tradicionales.

Tuesday, December 28, 2010

Isla Correyero, España




Premios de Poesía: Cráter, Colección Provincia,1984, Diario de una enfermera, Premio Ricardo Molina, 1996, La Pasión, Finalista Premio Mundial De Poesía Mística Fernando Rielo, 1999, Amor Tirano, Premio Hermanos Argensola 2002.

Otras publicaciones: Lianas, 1988, Crímenes,1993, Feroces, 1999. Incluida en Las Antologías De Poesía: Las Diosas Blancas y Ellas Tiene La Palabra.

Lecturas significativas y eventos literarios: Palacio Real, Madrid, 2000, Fundación Monasterio de Yuste, 2004, Festival Poetry Internacional de Rotterdam, junto a Seamus Heaney, 2005, Cumbre Iberoaméricana, representando a Cáceres: Patrimonio de la Humanidad,  Salamanca 2008.

 

VIRGEN


Dentro de un huracán estaba
mi corazón haciendo un ritmo tenso
y sobre mí mi novio de ojos españoles
oprimía mi cuerpo de estudiante
los calcetines blancos  blancos puestos
todavía las tetas fuera del uniforme
temblaban como si hubiesen tomado café café
y no pudieran soportar el experimento
mis contemplaciones.

Pero lo soporté de un tirón todo confuso
esto se llama muerte dije soplo de flecha
en mi conocimiento más sensible
poco hablé
sólo lo justo para mi conciencia.
Las orejas ardiéndome
el cuello un arco contra la almohada.
Cedió mi vulva virginal por primera vez
en el instante en que mi alma tuvo
un oído de alta inteligencia
seda era yo
y seda todo el breve y mucho pensamiento.
Las manos enamoradamente bridas infantiles
blanqueándose en el cabecero de metal
como en una reja de convento o cárcel
como queriendo de allí salirse
devolverme a otro mundo
colocarme mejor
retirarme a la cuna
no arder así
o sí
no probar el pecado de lo doloroso
salirme de la herida
rogar que se saliera él
y no tener aquella dura traviesa de madera
perforándome todas las ardientes almas
mi persona mis resignaciones.

Me sentía morir
mitad dolor y punto de milagro.

Las vibraciones eran cada vez más rápidas
por dentro crepité
nevé la leche
las uñas se menguaron tres centímetros
se me rizó todo el pelo carbón
se desplegaba
oscilando creciendo goteando
y filtró la primera y la última sangre
derramada por mi voluntad.

Después vino un silencio tan abstracto
la inmovilidad
el miedo de perderlo
mi cuerpo vaciándose de drama.

Tan increíble verlo cómo se vestía...
radiante
reservado de respiraciones.

De las sábanas blancas de su madre
una huella tras otra fue borrando.
Y como un riguroso nazareno
me dijo elevándome la cara: mujer
¿qué es lo que hay ahora entre tú y yo?


ESA COSA QUE HACE

Me encanta esa cosa que hace
con los ojos. 

Y esa otra cosa mágica que no puedo explicar
 - yo soy de Ciencias -
ese arrebato de Literatura y de libertinaje
siempre con una neblina de fulgor
rodeándolo.

Mal trago es
de los que entra por los cinco sentidos
seco como el vertiginoso polvo del desierto
oscuro el corazón eternamente.

No doy con la expresión
de esa cosa levísima que hace
a veces éxtasis dolor ternura líquida
impostura de golfo carne y pensamiento.

Nunca está satisfecho de alucinar
y de sufrir.

De inclinarse al desdén y a lo llorado.

Se pone azul de sexo paranoide.
La habitación se enciende de caliza.

Si salimos en coche pone música
flotan las cuatro ruedas hacia un sueño
y hace esa cosa subversiva única
- insólito que es petróleo súbito-
que yo jamás podré explicar
humanamente.

Muerto de amor
mi coño
sangra y tiembla.


EL COLLAR

Avasallada por ti estrangulada
por el collar de plástico que me mantiene
las vértebras erguidas
permaneciendo bebida clínica hasta el silencio
encima de tus genitales
con una mirada de reina relampagueada altiva
te abrazo
particularmente impresionada
recordando otros brazos y otro accidente idéntico
y multiplicado
en el oleaje sin fin feliz de la melancolía.

Otros días estuve mirándote y sobreviviéndote
atraída por el ensueño de la idea excesiva
de lo que sería el amor feroz en tu cabeza.

Vértigo es ahora este collar que me atenaza
la estructura de la columna gris.

Yo ya no soy delante de tus pasos
más que una sombra más de las que cruzan
bebiendo
bebiendo sin amor
sólo con el deseo atormentado de poseerte
exactamente igual que este collar.

- Haría yo mejor estrangulándote
en la profundidad de mi cadáver -.

Avasallada fugitiva casi inmóvil
estar encima de tu corazón insoportable.

Es tan dura la densidad de este collar
como esperar llorando  a que se entregue
mi madre la difunta
y bebernos los dos el cáliz de la ira
la farmacia



DOS MUJERES CON EL MISMO PROBLEMA
EN EL MISMO MOMENTO

Como si yo fuese ella así estoy yo. Así.

Su dolor me traspasa de un lado a otro
el corazón reventado el pecho reducido
mínimamente a un puño los pulmones
sangre y sal en el pómulo los nervios en aluvión
riada de castigo antitabaco con alcohol
y un orfidal para poder dormir dormir
peor la pena de sentarme en el bar
o el inmenso temblor temor de estar de pie
por ver si él llega y cómo quién le acompañará
quién si es una llegando hasta su oreja una
y toda la cabeza es una
masa de dolor
recuerdos uno a uno pasando en el desfile
de las pasadas alegrías ahora transformadas
en el más sensitivo terror de la amargura inaguantable.

Ella soy yo y yo soy ella ahora
ahora que la vida nos mide nos iguala
nos reparte este mismo destino de expropiadas
de él
nos quita el hombre amado
el adaptado ya a nuestra cuarta hambre de absoluto
la cóncava clave de los juegos las penas
el mismo aleteo los dulces desayunos
encantamiento en el olor aire en las noches bellas
de increíbles miradas al peligro
la juventud inmolada por ir un poco más allá
deprisa ensangrentándonos de amor y amor
infancia que se fue adolescencia que ha derramado
ya su gota última de hiel y nuestra música.

Y ahora ahora qué músicos vendrán
qué gotas de zumo de qué zumo
a revelarnos que siguen las nubes con su gracia
él con su nueva chica de la mano parque sin luz
césped eternamente para estar a oscuras tendidos
al transparente equilibrio entre lo corporal
y el alma entre ellos y nosotras.

Cómo recuperar los días con lágrimas

que vertimos los dos inmensamente felices
por estar durmiendo bajo las estrellas.

Y ahora ni ella ni yo
las dos mujeres tristes de la tarde
vemos el horizonte donde acaba la injusticia
la muerte el siniestro abandono de un sencillo muchacho
como miles de ellos que se ha ido solamente eso
que se ha ido y ha dejado la herida que dejan
los terribles felices
cándidos y felices muchachos
de este mundo.

Nos miramos las dos lloramos sonreímos...
la mancha de una mora...
Salimos a la calle llueve
para


CITA PSICOLÓGICA



Mi perro no ve bien doctora pero huele
mis lágrimas y se viene a mi lado
tirándose en el suelo lamiéndome
las uñas- algo olfateará del que fuera
su amo en los días de amor y sangre
derramada-. Él sabe aún sin verme
tomar las medicinas que la cabeza
me duele horriblemente y no puedo
aguantar ni el ruido de su rabo.
Esta cabeza terriblemente enferma
doctora ya no puede explicarse ni pensar
ni leer ni siquiera tratarme
con los seres humanos ni los irracionales.
Allí en mi casa sola tratando de encajar
con torpe coherencia una cosa con otra
haciendo un irreal esfuerzo sobrehumano
por mantenerme viva por que me vean alegre
mis hijos o mi madre o al menos
que no sepan hasta qué punto finjo
porque no sepan ellos ni nadie ni mi perro
cómo de  mi cabeza entran y salen
los más feroces actos de suicidio
ahorcamiento o decapitación.

Mándeme otras pastillas doctora si es posible
curarme de él su destructiva forma de
desesperarme...

O elimine mi nombre de la lista de espera
no estaré aquí llorando el próximo trimestre.


Victoria Guerrero, Perú




Victoria Guerrero Peirano (Lima-Perú).  Ha publicado cuatro libros de poesía, el más reciente se titula Ya nadie incendia el mundo (Estruendomudo 2005). Tiene un libro inédito, titulado Berlin, próximo a ser publicado. Sus poemas han aparecido en diferentes antologías y revistas literarias. Es directora de la revista de cultura y política Intermezzo Tropical. Tribu/ laciones del sujeto des/ centrado latinoamericano. Actualmente ejerce la docencia en diferentes universidades de capital.

 
El ciclista

para el que sueña
para  los ciclistas de corazón

Para el que cierra los ojos a través de la mañana
Solo un sueño  una magnífica luz
ha sido dispuesta para él  el soñador  el juntaalmas
Aquel que se sumerge en la locura bienhechora y se eleva pedaleando
en su hermosa bicicleta
   roja

Yo soy una ciclista mediocre
–he de reconocerlo–
Me angustia pensar en la soledad de los traseúntes
En el oblicuo resplandor de la mañana
Y en los miles de automóviles que apenas rozan el pavimento


Ah mi vieja bicicleta roja
comprada un domingo en la Feria del Mauer Park
Hace más de quince años podría haber pedaleado
por uno u otro lado del Muro
y mi sueño se soñaría distinto


Para mi guía berlinés soy un permanente fastidio
Él va siempre delante mío como un Príncipe indiferente
manejando su enorme bicicleta azul
–azul como los ojos de mi abuela–
No puede entender mi extraña ensoñación ni mi angustia
Ha adquirido la confianza del que lleva kilómetros de pedaleo constante


Hoy que voy montada en bicicleta
Recuerdo el color de sus ojos
Su ingreso en la locura   Su permanente exilio


Cierro los ojos como cuando era niña
Suelto el timón Lo dejo a la deriva
Caer a tierra es siempre una posibilidad del ridículo o la Muerte
Quizá cierta locura materna
me humaniza entre tanto cadáver que junté en mi adolescencia


Mi centro: La pequeña Lu se ríe de mí
Sabe que tengo miedo
Y goza y hace fiesta cuando ve la fotografía
“Es una bicicleta para niños”—dice


Y nos reímos juntas
Y berlín ya no es más Berlin ni sus perfectas ciclovías
Ni sus cientos de museos en honor a la Muerte
Hoy es Lima y en Lima no se montan bicicletas tan seguido
porque te las roban o te atropellan en cualquier esquina
Y no existen museos para honrar a los cadáveres
de mis diez, de mis quince, de mis veinte años


Mas este poema lo escribí para el que todavía sueña
Para el que atraviesa las fronteras feliz e indocumentado
Para todo aquel que se rebela contra los asesinos del mundo
Para el ciclista que escribe un poema en cada vuelta de pedal.



Baile
El fuma
Ella hace rodar sus anillos
Gottfried Benn

Viendo mi cadáver Este cadáver peruano
flotando río abajo
 arrastrado
hacia sucios mares del desierto del Perú
recordé a mi abuela loca
y su extraño canto
el eco atravesado de su voz en paredes de adobe
ojos azules que me miran observan el corazón de una fruta descarnada
 

Sáenz Peña 450 Allí nació mi desatinado baile
En medio de una fiesta gótica chispeante de tonos chicha
   Alumbrada por una iglesia limeña de mediana alcurnia
            se celebraron las bodas de la Locura

            Un anillo se hundió en el otro para pactar la nueva Alianza
Esposos & Esposas
            recitaron el viejo poema del manicomio

un disco de vinilo siguió a otro
    como mi madre siguió a la suya y yo a ella

He ahí el origen de este cadáver desplazado de su sucia tierra natal

Entonces Esposo
dame dos anillos viejos para entendernos

Ahora que conoces el pasado
Es tu turno de agitar el futuro

Los dados al centro de la mesa mugen su balada:

6               6
Lo dicho:

Un golpe de dados nunca abolirá el azar



*

Hace tres años que llevo de la mano a mi hijo no nacido
Medio estúpido el pequeño caminaba tembloroso
aturdido por la piratería
estereofónica de
Galerías Brasil

Si estuviese medio vivo tendría un corazón de sapo como su madre
que no sabe hacia donde más saltar
y se hincharía como un enorme zeppelín
para luego arrojarse

100km/h
     (río abajo)
hasta quedar hecho trizas
con más suerte quizá logre caer en este mar contaminado
con el que he intentado hacer todo este tiempo
un poema
la triste balada del porvenir
que tanto le gusta a Jerónimo

Esposo (o ya Ex)
repito otra vez
¿Es este el hijo que quieres para ti?
¿Un cursi al que hay que enseñarle a chapotear en los océanos?

Pero Cuidado
también es fuerte mi hijo
mucho más fuerte que la ola arenosa de un mar embravecido
Y cuando se enoja
No quisieras verlo
No te gustaría (Ni yo misma lo puedo mirar a los ojos sin cegarme ante su belleza)

Se eleva como un Sol rojísimo
Y pasa quemando el horizonte
A duras penas podrías verle el rostro
 
Ah el condenado cómo chilla y hace pataleta desde lo más profundo
Tanto que los punks postpuks e indies han subido el volumen
de sus equipos de sonido
 para opacar su grito de cadáver peruano tibiecito

No Nadie nos ha querido oír
Ni siquiera tú

Aquí el poeta Ramírez Ruiz explica más claramente:

Tú clase pujante /Yo burguesa de medio pelo
Tú miembro de la cofradía del Niñito/ Yo poemas cursis
Tú Tarkowsky  Jodorosky y todos los que le siguen/Yo operación anual y aparatos de
tortura

Tú     mitología  libros de historia tu madre exigiendo
dinero llantos de tu amante en Boston / Yo mi madre mi abuela loca la terapia un amante en prisión etcétera

Yo pateando puertas rompiendo ventanas/ Tú haciendo maletas entrando solo a un viejo cine

Y sin embargo, hubo que colocar entre tú y yo 748 kilómetros
una música estridente y este hijo
sí este hijo


Saturday, December 11, 2010

La Luz que me ciega de Paz Errázuriz y Malú Urriola


Paz Errázuriz-Malú Urriola

Inauguración jueves 16 de diciembre 2010

Museo de Arte Contemporaneo MAC
Parque Forestal S/N
Metro Bellas Artes

En La luz que me ciega convergen varias artes: La fotografía, el video documental, el video arte digital, la música y la escritura poética que reflexiona y cuestiona el tema de la mirada, sus alteraciones, su eventual pérdida en el marco de una sociedad bombardeada por la imagen como espectáculo. Los dispositivos plásticos y la poesía se integran, para articular una obra multidisciplinar que mezcla y tensa críticamente lo local ...con lo global desde una reflexión a dos voces sobre el sentido y el sinsentido del ver en la sociedad contemporánea.


El trabajo se fundamenta en personas que sufren de acromatopsia, que consiste en ver en blanco y negro, y para quienes el concepto de gris no sólo no existe, sino que es tan irreal como el resto de los colores. “Este trabajo no pretende ser un ejemplo de cómo personas con ciertas características no normales de visión pueden interactuar en circunstancias adversas y diversas. Por el contrario, nos preguntamos si ver en blanco negro será necesariamente una anomalía, una enfermedad sin cura, o es tan sólo otra forma de ver”, reflexionan las autoras.


El video cuenta con la colaboración de Carolina Tironi, quien además, diseñó el libro Catálogo.


La música de la muestra fotográfica fue compuesta por Michele Espinosa.


Esta muestra se inaugura en el MAC el 16 de diembre del 2010 a las 19:30 hrs.


Sólo en este evento el libro catálogo tendrá un costo de $ 5.000

Saturday, September 04, 2010

Antología personal de la poeta Alejandra Basualto

LOS AÑOS QUE NOS (A)CERCAN O “EL TIEMPO RECOBRADO”

["PRÓLOGO" A ANTOLOGÍA PERSONAL 1970-2010
DE ALEJANDRA BASUALTO]


Hace treinta años conocí la poesía de Alejandra Basualto. También conocí a la autora, con quien compartimos años extraordinariamente productivos y difíciles en el Departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Educación (hoy Filosofía y Humanidades) de la Universidad de Chile, junto a otros poetas y escritores de primer orden como Rodrigo Lira, Mauricio Electorat, Bárbara Délano, Armando Rubio Huidobro, Lilian Elphick, Juan Ignacio Siles (de Bolivia), Gregory Cohen, Francisco Zañartu, Margarita Niemayer, Roberto Rivera, Roberto Brodsky y tantos otros, privilegiados exponentes de, en ese entonces, la naciente “Generación de los Ochenta” o, también llamada “Generación N.N.” , o Generación de 1987. Sólo unos meses antes de iniciar nuestros estudios de literatura, conformábamos la primera promoción de escritores del ya mítico “Taller Nueve de Poesía”, dirigido por el gran poeta, ensayista y escritor, Premio Nacional de Literatura, Miguel Arteche. Allí, junto a Luisa Eguiluz, Mario Rodríguez, Violeta Camurati, Ivonne Grimal, Gémina Ahumada y otros muchos más vivimos jornadas duras pero fundamentales para encontrar y utilizar las herramientas esenciales del complicadísimo arte de la poesía. Arteche dirigía con imprescindible rigor y, a veces, con generosidad, las sesiones donde no sólo nos formó como poetas -jamás discípulos, según sus propias palabras- sino también como avezados críticos. Nada de concesiones, nada gratuito, nada superfluo. Estos dos primeros encuentros con la autora y, fundamentalmente, con su obra, me hicieron sorprenderme desde un primer instante con la extraordinaria imaginación, la dulzura contenida aunque intensa, la mirada inquisidora y la solidez absoluta de la palabra de Alejandra Basualto. Ojalá hoy, y lo digo sin tapujos, pudiésemos tener una “máquina del tiempo” para poder apreciar cuánto trabajo hubo y hay en la obra de esta poeta. Ojalá, insisto, tuviesen, muchas autoras y autores, la mitad de la perseverancia, del talento y del oficio de quien hablamos hoy.
Pero no todo fue mérito del sacrificio o de las enseñanzas del maestro (o, en lunfardo, “troesma”) Miguel Arteche. Alejandra Basualto supo volar sola y con gran, pero gran, autonomía de vuelo. Supo finalizar etapas, construir su propio imaginario, hacer como una “maga” que la palabra fuera una llave, una puerta, un océano de referencias, estímulos, emociones y de profundo pensamiento. Su poesía fue creciendo en intensidad, agrandándose en hondura y perfección. A tal punto me parece una tan notable evolución que, hoy, cualquier antología de la poesía chilena debe incluir su producción o de lo contrario estuvo, está o estará incompleta. Y aquí, una breve reflexión: me parece, y lo digo sin el entusiasmo desmesurado del amigo, del colega o de lo que sea, que su obra merece un reconocimiento mayor no sólo dentro de lo que se ha llamado “la poesía femenina” , sino, en todo este vasto universo, estrecho pero intenso, que es la poesía chilena. A tal punto es esencial su producción literaria que Basualto ha formado lectores, poetas y narradores (ella misma es una importante narradora) a la luz de su obra publicada, que ya suma muchos e imprescindibles libros, como también al alero del taller de escritura “La Trastienda” que ella fundase hace ya años y que posee, incluso, su propio sello editorial. En este sentido, tanto su poesía como su prosa han conformado un crisol que ha ido forjando nuevas generaciones y que ha mantenido, con entusiasmo y gran profesionalismo, el fuego prometeico de la verdadera creación literaria: no aquella que hace guiños al público o a la academia (léase universidades) para sumar adeptos; no la que se forja en la página de sociales de los periódicos o en alguno que otro infame suplemento literario o revistilla o, peor, en esas cátedras y camarillas herméticas que consagran y desautorizan sin ninguna seriedad y que conocen nada o sólo de forma parcial lo que es auténticamente el género poético.
Pero vamos a la obra. Desde su inicial y precoz Los ecos del sol de 1970, Alejandra Basualto, como he dicho, ha ido construyendo, de puntillas, una obra poética consistente. Si bien estos primeros poemas más que concretar, “anuncian” a la poeta que está por venir, hay textos (que se antologan aquí) que merecen toda la atención del lector. Nos hablan del futuro de esta escritura, sí, pero también nos hablan por sí mismos. “Tu puerta”, texto central en este poemario es una muestra de lo que afirmo, asentando desde un comienzo la conciencia de la propiedad de una “voz”:

(…)
“Y yo,
desde el amanecer,
arrastrando mi carga de estrellas
me allegué a tu puerta
y llamé
desde el fondo de mi voz”
(…)

Ejercicio en sol (Antología del Taller Nueve de Poesía, 1980) reúne los poemas que la autora trabajó en el ya mencionado taller de Miguel Arteche. La, digamos, “gracia” de este libro es que cada autor posee su propio estilo. El director del taller nunca quiso que sus integrantes fueran “acólitos” o seguidores de la escritura de quien, más que señalar, descubría las distintas voces que se encumbraban poco a poco con todos sus defectos y sus virtudes. La poeta, en esta selección, demuestra que ya posee el oficio, pero más que eso, que es capaz de adentrarse y ver lo que otros no ven. Es el primer amanecer de la madurez en el arte poética, donde se encuentran objetos, situaciones o personas que transmiten experiencias, historias o símbolos y donde se conmueve al lector que también “encuentra” estos asuntos o cosas como si nunca las hubiese conocido. Los poemas “1954”, “Ella duerme” o “La gota” bien pueden representar lo que afirmo.
En 1983 ve la luz, bajo el sello del Taller Nueve, El agua que me cerca, segundo libro de la autora que, en más de una ocasión, ella misma afirma que reconoce como su primer libro (olvidando sus Ecos del Sol). En este poemario Alejandra Basualto emerge como la gran poeta que es. Es un libro decantado, limpio, finísimo, pleno de referencias y de resonancias, pero, fundamentalmente, es el libro que la consagra en esa mirada única que hace transmutar, transformar y rehacer las cosas que ven esos ojos tan particulares de la autora. Aquí se puede hablar con toda propiedad de una voz indispensable, como he repetido varias veces, en la poesía chilena. Una poeta “de tomo y lomo” que logra, misteriosamente, extender en la palabra un abrazo conmovedor e inteligente hacia el desocupado lector. Léanse “Guayacán”, “Lluvia”, “Fantasmas de Nueva Inglaterra”, “Orestes”, “Electra” y tantos otros poemas:

(…)
“Es tarde, madre
Hoy me ha parido la tierra”
(…)

Dice la autora en el ya mencionado “Orestes”. “La ha parido la tierra”… ¿qué otra señal se necesita para entender su conexión con el mundo? Alejandra Basualto está cercada por el agua, como una isla en medio del Océano Pacífico, pero es tierra, es de tierra, de la tierra. Su poesía, sin caer en la moda de los coloquialismos baratos “aprés la lecture de Nicanor Parra” es tan natural, espontánea y libre como es el espíritu de quien tiene los pies en la tierra y la cabeza en el cielo… Con todo lo extraño que esto pueda sonar, pero es la “pura verdad”. Todo gran poeta posee esa imaginación que desborda y construye, pero todo gran poeta es testigo y crítico de su tiempo. Alejandra lo es desde su obra que se fundamenta en las palabras que la constituyen y no en los halagos vacíos de una crítica que poco ha dicho, en general, de la generación de los ochenta y de la poesía chilena de los últimos cuarenta años.
En la década de los ochenta se suceden diversas antologías (1984, 1987, etc.) que recogen la obra de la autora. Aquí, Basualto continúa su firme andadura. En estas compilaciones la poeta aprovecha de publicar textos nuevos (hay que recordar las grandes dificultades para publicar poesía en esos años de la dictadura ) y desenvuelve nuevos temas y preocupaciones. Dos temas se profundizan en los poemas de esta época: por un lado, el “viaje interior”, el recorrido que cuestiona el propio ser y que, ansioso, busca respuestas a las grandes preguntas de todos los tiempos; por otro lado, la conciencia del ser femenino, pero no en un combate estéril en la consabida “guerra de los sexos”, sino el descubrimiento de la diferencia de perspectiva que se asienta en el mundo de una manera distinta. Si bien, Basualto escribe algunos poemas desde lo que se ha llamado el “género”, esta es sólo una etapa para consolidar la universalidad de su voz.
El año 1993 es la fecha de aparición de su tercer volumen de poemas, Las malamadas. La mirada crítica se aúna con la madurez del espíritu. Los poemas nos hablan, desde el título, de una franca desilusión de todos aquellos fetiches o concepciones clisés de la vida y la literatura. Hay un dejo de amargura, pero siempre combinado con una dosis de desmitificación e ironía que eleva el canto y lo aleja del gemido y del llanto. Se toma conciencia de todo y se ve al mundo desde múltiples caleidoscopios que deforman intencionalmente la realidad. La autoironía, también, es un elemento central, como queda en evidencia en este excelente poema:

Acúsome
de intolerancia
en materia de mal de amores
y que no vengan después a hablarme
de altos o bajos umbrales
de dolores

Acúsome
de inconsciencia e incongruencia
pero no puedo
dejar
de respirar
la contaminada niebla tuya
que me verduga


Por otra parte, este libro juega con la gráfica, se abre, se despliega, dibuja con la “mancha” del poema. La autora experimenta en el tono y en la apariencia del poema, pero siempre con el cuidado de la orfebre que sabe perfectamente lo que hace.
Altovalsol, editado en 1996, nos lleva al pueblo del Valle del Elqui donde la autora pasó años de su infancia (a la que le desea “descanse en paz”). Habla la mujer vestida de niña, habla la niña vestida de mujer. El lenguaje se aclara y resbala en los años mozos y en la noria del recuerdo. Es el “tiempo recobrado”, al decir de Marcel Proust… Basualto trabaja con la memoria dando vuelta, muchas veces, la aparente dulzura hacia un discurso agraz con la clara idea que todo aquello no volverá y, en varias ocasiones, es mejor que sea así. En otros momentos, la aparición de la poesía es clave, como en el poema “XVII” en un recuerdo de la premonición de aquellos años idos:

(…)
“La pluma y la tinta luego
para escribir palabras
azules
redondas
flamantes

de par en par”

Palabras escritas “de par en par”, como ventanas que se abren a mundos insospechados. La poesía ha habitado en Alejandra desde los días en que aún no imaginaba sería poeta.
El año 2000, Basualto renueva su escritura con Casa de citas, libro que aquí se entrega en versión bilingüe. Este es, quizás, el libro más “metapoético” de la autora. Como dice en su “Invitación”, la poeta ha habitado muchas casas que han sido fundamentales en su vida, pero aquí, estas casas son también la multiplicidad de autores que ha leído y que le han acompañado a lo largo de su trayectoria literaria. Desde William Blake hasta Juan Carlos Onetti, desde Blanca Varela a Dylan Thomas… No se trata de un “ejercicio cultista” como alguno pensaría, sino de entender, al decir de Jorge Luis Borges, que la poesía es un entramado, un tejido o un palimpsesto donde siempre hay un origen y una continuidad. La poeta se inserta en la tradición para sacar de ella lo que le interesa. Utiliza esta cantera como elemento vital de su propia escritura: juega, coquetea, reflexiona sobre lo que otros han escrito para construir su propio discurso. Este poemario es probablemente uno de los más interesantes para conocer el “lado oscuro” de su poesía, para asumir de dónde viene Alejandra Basualto y hacia dónde se dirige. En el poema “Babel”, hay claves importantes:

(…)
“pero Babel nos tuerce las palabras
nos vuelve extranjeros de por vida.”


La autora se siente extranjera (como Gabriela Mistral a quién menciona con frecuencia), pero esa “extranjería” es “de por vida” y Babel (el mundo, la realidad, la vida) “nos tuerce las palabras”. El lenguaje no es suficiente, no basta para contener ni a la experiencia ni a la poesía. El ejercicio maravilloso de la escritura puede ser, a veces, tremendamente insatisfactorio. El “canon” que presenta este libro es el canon de Basualto. El despliegue del decir hace el resto: lo hila y lo condensa en apretada síntesis donde el objeto cantado (la escritura o la existencia) es el centro articulador del poema.
En su “poesía inédita” es posible constatar no sólo la continuidad de un oficio o de un arte que ya es un elemento irrenunciable en la vida de la autora, sino, esencialmente, la búsqueda de nuevas vías para expresar su verbo. Desde los “ejercicios” sobre la base de poemas de Pablo Neruda, por ejemplo, a textos como “El ángel” (¡qué extraordinario poema!) donde se alternan el texto largo y el texto breve, el descriptivo impresionista y el cargado de sentidos, ideas y emociones que, en ocasiones, colindan también con la rabia y esa fuerte crítica al mundo a la que me he referido repetidas veces. Basualto, es posible adivinarlo, prepara otro poemario para conjugar nuevamente la realidad y la magia, la ironía y la sapiencia.
Finalmente, quiero reiterar lo que dije más arriba: la poesía de Alejandra Basualto es una pieza central en la literatura escrita en Chile dentro de su generación y fuera de la misma. No me equivoco al demandar que su obra sea más difundida, más leída, más discutida (como tiene que hacerse con la producción de los grandes poetas). Quede el lector avisado: Basualto siempre va por más, y su caza, como la de la diosa Diana, es siempre provechosa.


Andrés Morales
Santiago, julio de 2010