AMIGAS ROBADAS Y LA DISEÑADORA DE VESTUARIO

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Este es un blog que se inicio con dos amigas robadas; Rosana Espino y Eugenia Prado. Y que siguió con una ganada: Florencia Smiths

Saturday, March 10, 2007

Astrid Fugellie, Chile

del libro: La generación de las palomas

LAS BRUJAS DEL APOCALIPSIS

Cuando mi bisabuela muerta parió seca, las parteras no pudieron hacer a la luz a mi abuela. Ella nació ahorcada por el cordón umbilical de la santa vieja.

Cuando mi abuela muerta dio a luz a mi madre, la frágil calavera de mi antecesora ya estaba colgada en el perchero entre la mampara ovalada y el diván de felpa roja.

Cuando mi madre muerta me trajo, entre dolor y llantos, por ser yo demasiado gruesa, mi mortaja estuvo sentada frente al espejo de la cómoda de ébano.

Cuando muerta alcancé la edad madura de la menstruación, vino mi hija yerta y blanca y se quedó para siempre en la habitación de balcones por donde la noche entraba muda.

Así nuestra dinastía jamás compartió ni un desayuno con la lectura de Baudelaire, o el final de cena con la música de Bach.

De tal suerte aconteció, porque cuando nació mi bisabuela muerta guardó en su armario estilo rococó, una mariposa nocturna dentro de una caja redonda y amarilla parecida a la luna. Se dijo que la mariposa era un dios hecho polvo.

Fue así como ninguna de las cinco muertas, nos atrevimos a abrir esa caja redonda y amarilla parecida a la luna. De algún modo, tuvimos miedo a ser obligadas a nacer vivas en medio de esa casa de adobe y tierra.


LA MUDA Y SORDA

La sordomuda postrada parcelando
mis recuerdos,
extendiéndome las manos desocupadas.

La mujer agonizante enemiga
de mis sueños,
la angustiada de los fosales moviéndome
a la piedad.

La sordomuda estrechada
entre arboledas y miedos
dejándome como bienes, pequeños cascos
de oruga.

La extranjera dando al fondo
de mis pasillos heridos.

La madre muda y sorda y muerta.


LA PAUSA

Corrí desconsolada hacia la casa
de la madre moribunda.

Ocre la piel, puro mármol
la bocaquejada.

En el último tiempo se había puesto
muda.

Oprimida bajo el peso
sentí la necesidad de investigarla;
saber el secreto de tan largo
mutismo.

Me tumbé a sus pies; todo resultó inútil:

Ya había escapado hacia el silencio extraño,
desde donde,
no pude sacarla.

3 comments:

Manuela said...

Esta página es todo un hallazgo. Me parece increíble, tanta poesía junta.
La leeré despacio.
Saludos

Maggie Samsa said...

Hola, la página esta muy buena y me siento en la obligación de agregar que esa foto es de mi autoría, ya que no apareció en los creditos.
saludos!
Magdalena

Sergio Olave said...

Tanta poesia, descubriendo, es como un nido, donde esta encuvandose la razon y el sobresalto. Te felicito Astrid por "las brujas del apocalipsis" he llegado hasta ahi, habia leido bastante la pagina y lo que mas me ha gustado fue ese capitulo. Bravo, espro estar en contacto contigo